Caracas.-
La llegada a aguas venezolanas del buque griego Aframax Minerva Zoe, de bandera griega y fletado por la petrolera italiana Eni, era la prueba que se requería para corroborar que los rumores sobre una inminente relajación de las sanciones por parte de Estados Unidos a Venezuela eran ciertos. Con ello, se verifica que las informaciones que circulan en este sentido son reflejo del creciente proceso de desmantelamiento de la política trumpista de «máxima presión» sobre el país.
Ya no se trata solo de declaraciones de alguna vocería estadounidense que, tratando de digerir las posiciones de la Casa Blanca en torno a Venezuela, no terminan de aclarar las decisiones reales que se están tomando. Tampoco de las informaciones de los medios internacionales, siempre soportadas por «fuentes anónimas». La llegada del mencionado buque, ocurrida el pasado viernes, es un hecho al que no le caben muchas interpretaciones: las petroleras europeas están retomando su abastecimiento en los terminales venezolanos.
Que sean las petroleras europeas las que rompen el bloqueo que arreció en 2019 contra Venezuela no es pura casualidad. La crisis energética ocasionada por el conflicto en Ucrania hace que el Viejo Continente, principal afectado, pida a EEUU, paliar la «sensación de inseguridad» en torno a la escasez y los altos precios del petróleo, por lo que necesitan nuevas fuentes de abastecimiento. Y Washington accedió a la demanda europea.
La llegada del barco ocurre sin una explicación política por parte de los gobiernos europeos y norteamericanos que aplicaron las sanciones durante varios años, debido a lo penoso que significa revertir todo el andamiaje discursivo.





