El Beta Digital

Caracas.-

No resulta fácil despedir a un hombre especialmente “increíble”, indescriptiblemente maravilloso y único en su estilo como el profesor y colega Earle Herrera.

Su calidez, carisma y franqueza, lo definieron ante mí, como uno de mis mejores y más destacados maestros del periodismo de opinión.

Cuantas horas de deleite, en las añoradas aulas de la UCV, en las esperadas clases de Periodismo de Opinión con Earle, los martes y viernes a las 10 de la mañana.

Es cierto que la muerte es parte de la vida, y así deberíamos entenderlo y más que eso, aceptarlo, pero que difícil es saber que un profesional, un colega de su talla, ya no estará más entre nosotros, para decir las verdades en la mismísima cara de la gente, sin temores, con libertad, y absoluto dominio de la palabra diáfana, fresca y llena de magia.

Tuve el privilegio, gracias a la vida, de que me considerara en la época en la que estudié, una excelente estudiante, me decía… me gusta como escribes Luz, que buena eres.

Cuanto orgullo mi querido Earle, cuanto regocijo siento de haber escuchado muchas veces, felicitarme por mis pautas periodísticas que redactaba con tanto amor y cariño.

Yo he querido a todos mis profesores y profesoras, pero fuiste uno de los mejores y de seguro de los #Míos, de los que siempre, donde este, recordaré con profundo respeto y admiración.

Te fuiste Earle y siempre nos vas a hacer falta, pero en estos momentos que vivimos, eras más necesario que nunca… que lamentable, cuanto siento tu partida querido Profe.

Dios te reciba en su Gloria y te conceda eterna paz, para que duermas en su regazo.

Gracias por tanto, las enseñanzas, principalmente, los gratos momentos, porque además, fuiste amigo y por dejarnos algo imperecedero en la vida Earle.

Hasta siempre apreciadisimo, vuele alto y váyase satisfecho de haber cumplido una hermosa y encomiable misión.

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