Estados Unidos.-
La tasa de desabastecimiento de fórmula de leche infantil alcanzó el 43 % a fines de la semana pasada, un 10 % más que el promedio de abril
Todo comenzó el pasado 17 de febrero cuando la multinacional farmacéutica Abbott, una de las mayores productoras de leches infantiles anunció el «cierre voluntario» en su fábrica de Michigan de la cadena de fabricación de leches en polvo. Habían muerto dos bebés en extrañas circunstancias y las familias y el fiscal rápidamente pensaron que la razón de la muerte podía tener algo que ver con la leche en polvo.
Abbott ha dejado de fabricar sus leches en polvo, el alimento más barato y consumido por millones de bebés en Estados Unidos durante el primer año de vida, incluida la fórmula más famosa: Similac. Pese a que un tribunal ha autorizado la reanudación de la fabricación de leche en polvo, la producción aún no se ha reanudado, lo que empeora la escasez que ya estaba provocada por problemas en la cadena de suministro y falta de mano de obra.
Según el proveedor de datos Datasembly, la tasa de desabastecimiento de fórmula de leche infantil alcanzó el 43 % a fines de la semana pasada, un 10 % más que el promedio de abril.
Este miércoles Abbott dijo que «lamenta profundamente la situación». «Desde la retirada del mercado, hemos estado trabajando para aumentar el suministro en nuestras instalaciones registradas por la FDA, en las plantas de Cootehill (Irlanda), y hemos incrementado la producción de Similac líquido y ‘Alimentum’ , aseguró el grupo.
La falta de leche llega a la Casa Blanca
La falta de suministros ha llegado a la Casa Blanca y se ha convertido en otro problema de enfrentamiento entre Demócratas y Republicanos. “Exijo una acción de la FDA (dirigida por la administración Biden) para abordar esta crisis ”, tuiteó la republicana Elise Stefanik.





