España.-
Al tenis español le estaba costando encontrar una alegría en el Open de Australia. Carlos Alcaraz y Paula Badosa, la mejor raqueta en cada cuadro, se bajaron por lesión. Garbiñe Muguruza perdió ante Elise Mertens un partido que parecía controlado y Rafa Nadal se lesionó ante Mackenzie McDonald. Jugó los tres sets porque es Nadal, pero la cadera lo estaba torturando. De Melbourne llegaba una mala noticia tras otra hasta que de repente apareció Cristina Bucsa.
La tenista cántabra de origen moldavo (Chisinau, 1998) protagonizó una de las grandes sorpresas de la jornada remontando ante Bianca Andreescu, campeona del US Open en 2019, para meterse por primera vez en tercera ronda de un torneo de Grand Slam. Un maratón de casi tres horas en el que salvó incluso una de partido en el tie-break de la segunda manga para imponerse por 2-6, 7-6(7) y 6-4. Y ahora, el más difícil todavía, la número uno del mundo, Iga Swiatek





