El Beta Digital

Caracas.-

Uno de los aspectos abordados por Gustavo Petro durante la campaña que devino en su elección el pasado domingo como el próximo presidente de Colombia fue el retomar las relaciones con Venezuela en los órdenes diplomático, político y comercial.

En ese contexto, el futuro de la empresa colombo-venezolana Monómeros será uno de los grandes desafíos para el líder de izquierda, en especial por la accidentada situación en que se encuentra la filial de Pequiven desde 2019, cuando el gobierno de Iván Duque decidió otorgar el manejo de la industria al autoproclamado presidente de la República, Juan Guaidó.

Monómeros Colombo Venezolanos, que suministra aproximadamente 45% de los
fertilizantes que se utilizan para la producción agrícola en el vecino país, se convirtió entonces en uno de los elementos fundamentales en el campo de batalla librado por el Gobierno de Venezuela, liderado por el presidente Nicolás Maduro, y sus acérrimos adversarios de la ultraderecha, quienes capitalizaron sus nexos ideológicos con Duque, con el aval del Gobierno de Estados Unidos, para manejar de manera ilegal los recursos que genera la petroquímica binacional.

Asimismo, la crisis provocada por el conflicto entre Rusia y Ucrania ha traído entre sus
consecuencias la escasez y el aumento en los precios de los fertilizantes (y por ende un alza considerable en el valor de los alimentos) y un replanteo de la estrategia de comercialización de estos insumos en el mundo.

Es así como la figura de Monómeros cobra vital importancia más allá del ámbito colombiano y podría convertirse en una alternativa para la crisis de fertilizantes; no obstante, debe definirse primero su estructura jerárquica y organizativa una vez que Petro asuma el poder pero, sobre todo, aclarar su verdadera situación financiera durante el manejo por parte de las fichas de Guaidó.

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