#SuperBeta
El chisme es una forma de violencia que puede causar serios problemas a quienes lo padecen.
¿Se ha enterado de historias falsas sobre su vida, o de secretos que reveló «confidencialmente» a personas de confianza? Son chismes, pero es un asunto que no debe tomarse ligeramente.
En México, como en otros países, el chisme es una forma de violencia que puede causar serios problemas a quienes lo padecen.
En algunos casos es utilizado como mecanismo de control social, discriminación por preferencia sexual o sometimiento de género, especialmente, contra las mujeres.
«En México, cuando las mujeres se organizan para tener proyectos como salir de casa, reunirse, viajar, o hablar en público, un mecanismo de control es empezar a hablar mal de ellas».
«Se dice que no trabajan, que buscan hombres, que son infieles. Muchas se retraen y vuelven al espacio privado, para que se deje de hablar».
El chisme como instrumento de violencia, ocurre en todos los niveles de las sociedades, aunque existen sectores que son particularmente vulnerables, como los adolescentes y las mujeres de comunidades rurales.
Hay investigadores que han hecho varios estudios sobre la relación del chisme y la violencia de género, así como, sus efectos en estudiantes de la Universidad Autónoma de Chapingo, por ejemplo.
Después de varios estudios, uno de los resultados fue que los hombres y las mujeres son igual de chismosos.
Y también, como en otros espacios, esta práctica puede convertirse en un mecanismo de sanción, algo que otros investigadores han encontrado en varios países.
Las víctimas del chisme pueden sufrir depresión, baja autoestima o problemas de adaptación, pero en sociedades fuertemente religiosas pueden tener consecuencias mayores.





